No me gustan las sopas de ajo. La primera y única vez que las probé fue en el colegio , con siete años, un día de fuerte nevada lo que causó que mi madre decidiera que nos quedáramos a comer en el cole. Creo que no me gustaron por eso, porque en realidad lo que no me gustaba era comer en el colegio. Así que no he vuelto a probarlas. Y nunca estuvieron en el menú cotidiano de mi familia.
Sin embargo, con el tiempo, he descubierto que esta humilde sopa es buena para todos.
Investigando sobre su origen he encontrado este magnífico artículo http://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/manjar/agua/enriquecida/elpepuesppvs/19990117elpvas_21/Tes
SOPAS DE AJO
(Para 1 persona)
1 diente de ajo pelado
7 rebanadas finitas de baguette mejor del día anterior (si es de barra u otro tipo de pan calcula un poco menos)
2 cucharadas de aceite de oliva virgen
1 cucharadita de las de café de pimentón dulce
1/4 litro de agua (aproximadamente un vaso de los de agua)
sal al gusto
Pones una cazuela (si tienes una de cristal resistente al fuego o de barro individual mejor) con el aceite. Cuando esté caliente echas el diente de ajo pelado y lo doras. Ten cuidado que no se queme porque entonces amargará la sopa. Una vez doradito pones las rebanaditas finas de pan y las fríes un poquito. Apartas la cazuela del fuego y añades el pimentón. Si te digo que apartes la cazuela del fuego es porque el pimentón se quema rápido y tendríamos que volver a empezar.
Mezcla todo con una cuchara (mejor si es de madera) y añade el agua y la sal. Yo le pongo también una hojita de hierbabuena que le da una aromilla especial muy rico, pero esto es un invento mio, no es ortodoxo. Vuelve a ponerlo en el fuego y déjalo hervir 10 minutos (desde que rompe el hervor) a fuego moderado (al 7 en mi vitro). Si ves que te queda demasiado líquida dejala un poquito mas. Tiene que quedar espesita.
Si el afortunad@ que se las va a comer no tiene ni colesterol ni ácido úrico ni triglicéridos ni nada de nada pues le añades en el último minuto un huevo. Lo echas crudo encima de la sopa hirviendo. Y ya está.
Por cierto, y hablando de enfermedades, NUNCA le hagas sopas de ajo a un celíaco salvo que compres pan especial sin gluten.
Sin embargo, con el tiempo, he descubierto que esta humilde sopa es buena para todos.
Investigando sobre su origen he encontrado este magnífico artículo http://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/manjar/agua/enriquecida/elpepuesppvs/19990117elpvas_21/Tes
SOPAS DE AJO
(Para 1 persona)
1 diente de ajo pelado
7 rebanadas finitas de baguette mejor del día anterior (si es de barra u otro tipo de pan calcula un poco menos)
2 cucharadas de aceite de oliva virgen
1 cucharadita de las de café de pimentón dulce
1/4 litro de agua (aproximadamente un vaso de los de agua)
sal al gusto
Pones una cazuela (si tienes una de cristal resistente al fuego o de barro individual mejor) con el aceite. Cuando esté caliente echas el diente de ajo pelado y lo doras. Ten cuidado que no se queme porque entonces amargará la sopa. Una vez doradito pones las rebanaditas finas de pan y las fríes un poquito. Apartas la cazuela del fuego y añades el pimentón. Si te digo que apartes la cazuela del fuego es porque el pimentón se quema rápido y tendríamos que volver a empezar.
Mezcla todo con una cuchara (mejor si es de madera) y añade el agua y la sal. Yo le pongo también una hojita de hierbabuena que le da una aromilla especial muy rico, pero esto es un invento mio, no es ortodoxo. Vuelve a ponerlo en el fuego y déjalo hervir 10 minutos (desde que rompe el hervor) a fuego moderado (al 7 en mi vitro). Si ves que te queda demasiado líquida dejala un poquito mas. Tiene que quedar espesita.
Si el afortunad@ que se las va a comer no tiene ni colesterol ni ácido úrico ni triglicéridos ni nada de nada pues le añades en el último minuto un huevo. Lo echas crudo encima de la sopa hirviendo. Y ya está.
Por cierto, y hablando de enfermedades, NUNCA le hagas sopas de ajo a un celíaco salvo que compres pan especial sin gluten.
No hay comentarios:
Publicar un comentario